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El superagente del chavismo preparó su retiro en una isla del Pacífico

En esta historia las fechas son importantes. Al menos, explican los pasos del ex Gerente Corporativo de Prevención y Control de Pérdidas de la estatal Pdvsa, Rafael Ernesto Reiter Muñoz, cuando su padrino burocrático y expresidente de la petrolera, Rafael Ramírez, fue defenestrado por Nicolás Maduro. Con el mismo sigilo que se movió durante años, Reiter preparó su retiro gracias a una compleja trama financiera que nace en Venezuela y llega hasta las remotas Islas Cook, en el océano Pacífico.

Sin siquiera cumplir 40 años y como si de un plan de jubilación anticipado se tratara, Rafael Reiter y sus socios crearon un esquema para asegurarse que una compañía venezolana, contratista de la propia Pdvsa para la que Reiter trabajaba, canalizara por el mundo sus ingresos a través de varias sociedades extraterritoriales, conocidas como offshore en la jerga financiera. Así se desprende de los Pandora Papers, la filtración masiva de más de 11.9 millones de documentos procedentes de 14 proveedores de servicios offshore en paraísos fiscales, obtenida por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y compartida con más de 600 periodistas de 150 medios de comunicación en 117 países, entre ellos Armando.info.

La carrera de Rafael Reiter como Gerente de Prevención y Control de Pérdidas de Pdvsa comenzó en 2005. Su pasado como portero de una discoteca en Las Mercedes, la zona rosa de Caracas, no resultaba acreditación suficiente para una responsabilidad semejante en la que todavía entonces era la mayor empresa de América del Sur. Pero sí bastaron las conexiones y aval de su madre, Marla Muñoz Olivo, una militante de izquierda que fue secretaria de Nicolás Maduro en la Asamblea Nacional (AN) y quien, según los datos del Seguro Social, todavía labora en el parlamento venezolano -aunque también asistió a Rafael Ramírez tanto en el ministerio de Petróleo como en la Cancillería-.

Desde la trastienda del poder financiero en un país que nadaba en petrodólares, Rafael Reiter cultivó privilegios y relaciones en los casi diez años que ocupó el estratégico cargo. Casi siempre pasó inadvertido hasta que en 2017 quedó ligado definitivamente a casos masivos de corrupción en Pdvsa, ventilados en investigaciones judiciales de varios países.

En agosto de ese 2017, por ejemplo, fue señalado en un tribunal de Houston, Texas, en la misma causa que apunta a exfuncionarios venezolanos como Nervis Villalobos, César Rincón y Alejandro Istúriz, por el cobro de sobornos a cambio de favorecer pagos y contratos de Pdvsa a los empresarios zulianos Roberto Rincón y Abraham Shiera, quienes se declararon culpables ante las autoridades estadounidenses. A raíz de este caso, fue solicitado en extradición y detenido en octubre de ese mismo año en España.

Antes Rafael Reiter había sonado como parte del elenco en el renombrado caso del maletín con 800.000 dólares que Guido Antonini Wilson llevó desde Caracas a Buenos Aires en 2007 para la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, una muestra del tipo de acciones comprometidas y encubiertas que no solo hacía para su jefe corporativo sino para el gobierno de Hugo Chávez. En julio de 2014, fue de los pocos funcionarios que tuvo el honor discutible de recibir a pie de pista al exdirector de inteligencia militar, Hugo El Pollo Carvajal, que entonces aterrizaba en Venezuela tras su breve detención en Aruba, nación insular que cumplía una solicitud de Estados Unidos. Y pocos meses después, cuando la caída en desgracia del todopoderoso Rafael Ramírez lucía inevitable, pero sin abandonar del todo ese perfil de agente de seguridad, Reiter derivó en empresario.

En septiembre de 2014, Maduro minó el poder de Ramírez al alejarlo del sector petrolero y nombrarlo, primero, como ministro de Relaciones Exteriores y, tres meses después, en diciembre, representante permanente de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, escala semifinal antes de su actual exilio en Italia.

El superagente del chavismo preparó su retiro en una isla del Pacífico

Entre ambos nombramientos, en octubre de 2014, Rafael Reiter registró en Panamá la compañía Inversiones RC 58 Inc junto a uno de los financieros preferidos del chavismo, el francés Charles Henry Du Bosq De Beaumont, y a Said Aurelio Cabrera Abraham, un exoficial del ejército, propietario de Plymouth Overseas Limited en Venezuela y Panamá, empresa con la que vendió sistemas de seguridad a Pdvsa. Meses después, en diciembre de ese mismo año, Reiter fundó en Caracas la firma Consultores Grupo RT, dedicada, precisamente, a servicios de localización de personas, datos y bienes, protección de información, localización satelital de vehículos, instalación de sistemas GPS, blindaje para vehículos y alquiler de autos blindados, entre otros.

Durante los meses que siguieron hasta la primera mitad de 2015, justo antes de comprar una casa en Barcelona, España, por 1,15 millones de euros, Reiter armó la sofisticada estructura financiera que ahora desnudan los Pandora Papers.

Las offshore son para siempre

Una carta fechada el 12 de diciembre de 2014 y dirigida al bufete Asiaciti Trust, uno de los 14 que sirven de fuente para la filtración de los Pandora Papers, fue el punto de partida en los planes offshore de Rafael Reiter. Aquella misiva estaba firmada por el abogado venezolano Alexis Hurtado Saravia y daba fe de la honestidad y el “correcto proceder” del propio Reiter y de quienes a la postre serían sus socios: Cristian Figueroa Sans, Fernando Figueroa Sans y Fernando Taranto Núñez.

Poco tiempo después, la sucursal panameña del bufete Asiaciti Trust -cuya sede principal está en Hong Kong- se encargó de formalizar la estructura financiera. En cuestión de meses, Reiter, Fernando Taranto y Cristian Figueroa se convirtieron en propietarios de Uniplexon Group Ltd, en Barbados, isla del Caribe nororiental. Esa sociedad terminó, por un lado, adueñándose de Corporación IESV, contratista de Pdvsa desde 2014, y al mismo tiempo quedó controlada por Septra Foundation, un fideicomiso o trust registrado en las Islas Cook -un archipiélago del Pacífico Sur- del que Reiter y Figueroa poseen cada uno 40%, mientras que 20% restante pertenece a Taranto.

La Corporación IESV había sido creada en septiembre de 2013 con sede en Maturín, estado Monagas, entidad petrolera del oriente de Venezuela. Desde el inicio su accionista mayoritario fue Cristian Figueroa. Apenas un año después, en septiembre de 2014, la compañía obtuvo por contratación directa de Pdvsa un acuerdo para el “servicio a pozos con unidad de tubería continua” en la “región oriente de Pdvsa Servicios Petroleros S.A”. Los documentos revelan que ese primer contrato ofrecía a la compañía honorarios por 3,6 millones de dólares y otros 6,3 millones de bolívares, estos equivalentes a 120.000 dólares al tipo de cambio del Sicad II vigente en ese momento.

Rafael Reiter todavía era empleado de Pdvsa y no figuraba como socio de Corporación IESV, pero los documentos contenidos en los Pandora Papers no dejan dudas sobre su conexión con la compañía. Desde un inicio la arquitectura offshore tendría como pivote los negocios de esa contratista de Pdvsa. Otra carta, fechada el 9 de abril de 2015, establecía que una vez creada la sociedad en Barbados y el fideicomiso en Islas Cook, “eventualmente, el señor Cristian Figueroa aportará el total de las acciones” de Corporación IESV. Ese traspaso en favor de Uniplexon Group Ltd, la sociedad registrada en Barbados, se materializó finalmente en febrero de 2017.

La maniobra convirtió entonces a Rafael Reiter en beneficiario de los negocios de la contratista de Pdvsa, mientras Corporación IESV quedaba amparada por el acuerdo bilateral de protección de inversiones suscrito entre Barbados y Venezuela, como escudo ante alguna expropiación o medida del gobierno contra la compañía.

Además del contrato de 2014, Corporación IESV logró otros acuerdos con la petrolera entre 2015 y 2018, según consta en el Registro Nacional de Contratistas (RNC) y en un catálogo disponible en el sitio web de la empresa. “Cinco años continuos de operaciones con nuestro principal cliente Pdvsa S.A”, refiere un folleto, que también detalla actividades realizadas para el “servicio de limpieza y estimulación de pozos” en el oriente del país.

Ni representantes de la empresa, ni el propio Cristian Figueroa, contestaron las peticiones de entrevistas. También se buscó a Fernando Taranto pero no pudo ser ubicado; en una de sus direcciones de casa y oficina en Caracas informaron que vive en España desde hace varios años. “He trasladado a mi cliente las preguntas remitidas y analizaremos la oportunidad y viabilidad de contestar, dado que existen procedimientos judicializados”, contestó por su parte el abogado de Rafael Reiter en España, Nelson De Souza Vilela. Al cierre de la edición de este reportaje las respuestas no habían llegado.

En simultáneo a esa estructura corporativa, Rafael Reiter también preparó un esquema similar para proteger los activos familiares. Otro fideicomiso en Islas Cook, de nombre Lantag Foundation, registrado el 18 de febrero de 2015 con la finalidad de “proteger activos y la planificación de sucesión”, terminó controlando la totalidad de las acciones de Wegyn Financial Corp, creada semanas antes en Islas Vírgenes Británicas.

De acuerdo a los documentos de los Pandora Papers, el objetivo de Wegyn Financial Corp era “abrir una cuenta de inversión en Panamá” con fondos de origen “empresarial” provenientes del manejo de “maquinaria industrial para la limpieza de pozos petroleros en Venezuela”. Además de Reiter, en el fideicomiso Lantag Foundation figura como beneficiaria su esposa, Vanesa Carolina Yssea, quien también fue detenida en España en su momento y es titular de al menos tres empresas en ese país.

Los socios de Reiter también replicaron, cada uno, ese esquema offshore de protección de activos en el que un fideicomiso domiciliado en Islas Cook posee una sociedad de Islas Vírgenes Británicas cuyos fondos provienen de la actividad de limpieza de pozos petroleros en Venezuela, el mismo trabajo que Pdvsa contrató con Corporación IESV desde 2014.

Inversionista de película

Si bien los documentos revelados ahora insisten en el negocio petrolero para explicar la procedencia de su fortuna, las dudas sobre cómo Rafael Reiter obtuvo recursos están contenidas en los expedientes judiciales que autoridades de Estados Unidos, España y Portugal tienen en su contra. La acusación de la Corte del Distrito Sur de Texas en Houston, de agosto de 2017, es un compendio de los manejos irregulares con los que durante años Reiter se benefició a la sombra de Rafael Ramírez.

Solo en el caso de Reiter, la corte precisó que entre 2012 y 2013 recibió al menos tres transferencias bancarias por un total de 580.000 dólares en la cuenta bancaria de un familiar; y que además obtuvo de parte de los empresarios Roberto Rincón y Abraham Shiera , a modo de regalos suntuosos, dos carros blindados valorados cada uno en 107.500 dólares, un bolso de 10.300 dólares para un familiar, el pago de unos días de vacaciones en junio de 2013 en un hotel de lujo en la isla de Aruba, frente a los costas del estado Falcón en Venezuela, y un condominio en el complejo del hotel Four Seasons en la avenida Brickell de Miami, por el cual se giró un pago de 867.619 dólares. La acusación refiere, incluso, que Reiter ordenó a Rincón invertir 1,5 millones de dólares a su nombre en la producción de una película.

Al ser detenidos en España, en octubre de 2017, Reiter y su esposa justificaron la compra de la lujosa casa que poseen en Barcelona, con recursos que tenían en cuentas bancarias de Italia y Florida producto de la “supuesta venta de un inmueble en Miami por 4.350.000” dólares, según el expediente del caso, citado por el medio electrónico español Okdiario.

Luego de pasar ocho meses detenido en España, Reiter fue dejado en libertad condicional, aunque debe presentarse una vez al mes ante el juzgado. Aún pesa sobre él un pedido de extradición a Estados Unidos, que fue acordado por el pleno de la Sala Penal de la Audiencia Nacional, pero las autoridades españolas decidieron aplazar la diligencia hasta que no sea juzgado por la propia investigación que España adelanta sobre blanqueo de capitales procedentes de los esquemas de corrupción de Pdvsa y que involucra a otros exfuncionarios, como Nervis Villalobos o Javier Alvarado, entre otros.

Por si fuera poco, el nombre de Rafael Reiter también está en la investigación de la justicia portuguesa sobre el quebrado Banco Espírito Santo (BES) y los fondos que empresas como Pdvsa canalizaron por esa entidad financiera, a cambio de sobornos para los funcionarios que decidían los depósitos. En la causa se repiten los nombres de los empresarios Roberto Rincón y Abraham Shiera como responsables del pago de sobornos usando cuentas del banco. “En febrero de 2013, Rafael Reiter, como director de servicios de seguridad interna en Pdvsa, con supervisión de la regularidad de los contratos con los proveedores de Bariven, recibió USD $500.000 en la cuenta de Safeleader en el ESBD”, se lee en una de las piezas del voluminoso expediente.

Safeleader Investments Ltd es una sociedad registrada en Islas Vírgenes Británicas por el bufete panameño Alcogal, otro de los involucrados en los Pandora Papers. El expediente de la fiscalía portuguesa detalla que fue constituida por Paulo Murta, exdirectivo del BES, pero falsamente atribuida a Samark López Bello, considerado por Estados Unidos como el testaferro de Tareck El Aissami.

A sus 43 años Rafael Reiter aguarda en España, quizás con el mismo secretismo con que actuó durante una década en Pdvsa, por la decisión de la justicia de ese país y su posible extradición a Estados Unidos. De su paso por el poder aún le quedan una ristra de sociedades offshore que supo armar justo cuando se avecinaba la caída de su protector, Rafael Ramírez.

(*)José María Irujo, del diario ‘El País’ de Madrid, colaboró con esta historia desde España.

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