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La princesa de Bilbao que amadrina joyas artesanas y fabrica cosmética natural

LUIS GÓMEZ

Vino al mundo de casualidad en la provincia de Valladolid. A su madre le quedaban 15 días para dar a luz, pero cogió un coche-cama a las once de la noche que salía de Madrid con destino a la capital vizcaína y cuatro horas después daba a luz en la Cruz Roja castellana sola y sin ningún familiar cerca. Pero es más de Bilbao que las trufas de Arrese –es nieta de la dueña– y princesa de Panagyurishte. Casada con el cirujano Kubrat de Bulgaria, Carla Royo-Villanueva saca tiempo para casi todo cada vez que se acerca a la villa. Lo mismo amadrina las joyas artesanas de Matxi, firma que ha estrenado un nuevo 'showroom' en el corazón del Casco Viejo, que promociona su línea de alta cosmética 'Carla Bulgaria Roses Beauty'. Tardó cinco años en sacarla al mercado, pero desde entonces, dice, no ha parado de viajar «para acercar la magia de mis rosas». Sus otras grandes pasiones son la fotografía y la gastronomía.La princesa de Bilbao que amadrina joyas artesanas y fabrica cosmética natural La princesa de Bilbao que amadrina joyas artesanas y fabrica cosmética natural

Una mujer luce joyas artesanas de la marca bilbaína Matxi Glass Design.

Además de empresaria, Carla sabe vender muy bien sus productos: «Todos son tratamientos naturales a base de rosa de damascena, que crece en el Valle de las Rosas de Bulgaria, y algunos, como el tónico multifunción y el higragel, tienen la concentración de agua de rosa más alta de Europa, un 95%», destaca. Recuerda que este artículo está teniendo una gran aceptación en el mundo masculino «como 'after shave'». Sus productos, presume, son aptos para todo tipo de pieles al no contener alcoholes ni fijadores. Tampoco llevan paraben (conservantes) ni colorantes. «El uso diario del tónico facial ayuda a reafirmar la piel flácida por sus propiedades astringentes, relajantes, antiinflamatorias y descongestionantes». Dice que es también muy eficaz contra el acné rosáceo, las aftas, heridas y úlceras cutáneas. «No solo las seca, sino que las cicatriza y sus propiedades antibacterianas impiden que se extiendan», explica.

Carla Royo-Villanova posa con joyas de la firma bilbaína Matxi Glass Design.

La princesa de Bilbao que amadrina joyas artesanas y fabrica cosmética natural

Otro de los productos de belleza que ha tenido un gran éxito es la crema protectora de día, que mantiene la piel hidratada y equilibrada. «Hidratación no significa piel grasienta», aclara. Esta crema penetra «inmediatamente y desaparece por fuera, pero actúa por dentro. A los pocos minutos de aplicarse, se reducen visiblemente los signos de cansancio e hinchazón que la noche deja en nuestro rostro. Es ideal para mantener la piel suave».

Una crema reparadora de manos con agua de rosa de Bulgaria, que atenúa las arrugas y manchas, un renovador celular y un agua de perfume elaborado de manera artesanal con aceites esenciales y discretas notas de iris y violeta, sobre un fondo empolvado, completan la oferta de esta empresaria que intenta sacar la cabeza en un mercado dominado por las multinacionales.

Carla, con 'c'

Carla, que entre tanta 'k' de su familia política mantiene su 'c' original, asegura que nunca lo ha tenido fácil. La compañía para la que trabajaba durante la baja maternal de su primer hijo –Mirko– la despidió sin darle ningún motivo. A partir de ese momento se empeñó en la idea de «crear algo propio». Siempre pone como referente a su abuela materna, que hasta no hace mucho aún llevaba el negocio pastelero. «El pionero fue mi tatarabuelo, creador de Arrese en 1852. Llegó a tener cinco tiendas y en la Guerra Civil se perdieron cuatro, pero mi abuela consiguió abrirlas todas otra vez».

Su andadura como empresaria cosmética ha sido complicada: «Ha sido un máster intensivo en parte muy autodidacta, porque realmente te echan muy poca mano, mi familia y amigos sí, pero las instituciones, no. Vas aprendiendo a trompicones. Empezamos de cero, sin nada». En 2008 Carla de Bulgaria Roses Beauty vio la luz. Carla atribuye parte del éxito a los precios accesibles. «Quería demostrar que se podía hacer una cosmética eficaz y de calidad a un precio razonable. Evidentemente, el agua de rosa es cara, y los ingredientes que utilizamos son buenos, por lo que no pueden ser cremas a cuatro euros». La aristócrata siempre ha presumido de ofrecer «la mejor relación calidad precio» del mercado.

Veranos cántabros

Pese a ser consciente de que el «apellido de su marido» le ha abierto muchas puertas –«Pasar dificultades juntos nos ha unido mucho más»–, asume que ha tenido que hacerlo «muy bien», y estar «justificándote permanentemente». De ahí que lamente el escaso apoyo del Gobierno a los autónomos, a pesar de su carácter emprendedor. «Yo no quiero ayudas, pero no solamente te ponen zancadillas, sino que cuando te levantas de la zancadilla, te dan con un palo en la cabeza», recordaba hace tiempo esta empresaria amante de los veranos cántabros y que hace años sorprendió en una entrevista concedida a este periódico al confesar que su olor preferido era «el de caca de vaca».

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